FULGENCIO BATISTA

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OPTIMUS 

Por: Jorge A. Pérez González                                  

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Domingo 16 de mayo 2021

Desde 1933, Fulgencio Batista controló  los hilos del poder en la Isla de Cuba después de un vertiginoso ascenso en la política en su país, de cuna humilde, campesino por parte de la familia de su madre soltera, pero con gran ambicion se unió al ejército, para aprovechar su facilidad de palabra y escalar posiciones hasta llegar a Sargento.

No perdió tempo nunca, estudio periodismo y era ávido lector, por sus habilidades se convirtió en el líder natural de la Rebelión de los Sargentos, con tal éxito que fue el único de los golpistas que ascendió sin escalas de Sargento Taquígrafo a  Coronel en Jefe del Estado Mayor de su país.

Al paso del tiempo un gobierno de cinco lo convirtió en uno de tres al convocar a políticos de Centro e Izquierda a gobernar la isla, para finalmente convertirse en el dictador que muestra la historia.

Fueron 25 años dando la sombra del poder absoluto, mediante títeres a modo, opositores comprados y un manejo eficiente de la información, de algo le sirvió la academia.

Convirtió a la isla de Cuba en el “Prostíbulo de América”, pactó con los Estados Unidos mantener  la “Política del buen vecino”,  es decir mantuvo el trato preferencial en la exportación azucarera, los privilegios de ellos en el sector agropecuario, pero también en el sector energético y en el bancario, pero sobre todo concesionó parte de su territorio para mantener las bases regionales de los Marines.

El Poder tras el trono que ejercía, permitió  el paso de una serie de nombres que no significaron nada en el curso de la historia, pero que mantuvieron la paz social, no hubo durante muchos años estallidos graves ni manifestaciones tumultuarias, para ello mandó asesinar a dirigentes marxistas, derrocó a quien incomodaba a sus socios norteamericanos y devolvió por completo a los Estados Unidos el control de la Compañía Eléctrica y le rentó a perpetuidad al Pentágono la Base Militar de Guantánamo.

Pero tuvo la habilidad política para tratar de agradar a todos, derogó una enmienda que permitía a su vecino invadir militarmente la isla, decretó amnistía para los presos políticos, legalizó el Partido Comunista y  emprendió reformas económicas que mejoraron la calidad de vida de los isleños.

Y promulgó una nueva Constitución, más conciliadora que la anterior. Tan conciliadora que gracias a ella pudieron entrar a la isla capitales que provenían de las “Familias” de la Mafia de los Estados Unidos. 

Sin dejar el poder, se estableció en Daytona Beach Florida para reforzar su vieja amistas con Meyer Lansky, que era en ese entonces el Capo mafioso de Miami, quien convocó en la Isla de Cuba a la mas impresionante Cumbre de Capos criminales, ahí en el hotel más lujoso estuvieron conviviendo: Lucky Luciano, Frank Costello, Vito Genovese, Alberto Anastacia y Santo Trafficante, es decir, la Cosa Nostra.

Pero la añoranza por su terruño lo hizo intentar un regreso triunfal a la política en forma, y se postuló para Senador en las elecciones de 1952, pero las encuestas no le daban el triunfo, el electorado ya no tenía confianza en su regreso, así que decidió dar otro golpe de estado tres meses antes de la jornada electoral. 

Disolvió el Parlamento, dejó sin efecto la Constitución Política, surgió la peor represión en la historia caribeña, se persiguió la actividad política, la censura hizo acto de presencia y comenzaron las ejecuciones sumarias, la tortura y la cárcel para los inconformes al mismo tiempo que prosperó la corrupción.

Era de esperarse, el Capo Lansky era el encargado oficioso de reconvertir la economía cubana, mediante la reducción de la dependencia del mercado azucarero, para impulsar el turismo mediante la instalación de casinos, lo cual generó corrupción en todas sus formas, dominando a funcionarios de alto y bajo nivel, incluyendo a los círculos cercanos al presidente, según dejó constancia por escrito el embajador norteamericano en sus archivos.

Los desmanes terminaron por agotar al Dictador, la insurrección fue ya permanente, 10 años de abuso vieron su fin el último día del año de 1958, cuando Fidel Castro en su segundo intento, logró entrar a La Habana.

La manera homicida de ejercer el Poder llevó a la huida y al destierro a FULGENCIO BATISTA.

Jorge Alberto Pérez González

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