UNA REVOLUCIÓN CATÓLICA (2ª Y ÚLTIMA PARTE)

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DE CULTURA Y MÁS…

Por Alejandro Capistrán

   Mucho se confunde cuando se menciona la palabra “comunismo” con las dictaduras cubana y venezolana por mencionar algunas, y es que, en esas situaciones, solamente existen políticos que levantan el estandarte comunista para poder justificar algunas tantas cosas, ya que la ideología está bien en cierto modo, pero sus acciones muchas veces los contradicen.

Comunismo tiene como definición, sistema político, económico y social que defiende su organización social en la que no existe propiedad privada ni la diferencia de clases. Es por eso que siempre, desde mi particular punto de vista, he dicho que el comunismo no existe en nuestra realidad, solamente lo veo como una utopía más del ser humano.

Sin embargo, eso no demerita el trabajo que algunos han hecho con base al socialismo como lo hizo don Sergio Méndez Arceo dentro de la iglesia católica en nuestro país.

En alguna ocasión leí que, tratar con cristianos, sean católicos, testigos o protestantes, es lo peor que le puede suceder a una persona, ya que, por lo regular, suele ser mucho más sencillo juzgar que servir… Podría decirse que están tan evangelizados y esto equivale a decir, tan deshumanizados, que no les importa todo el daño que puedan causar con tal de, según ellos, defender su fe. ¿Cuántos crímenes no han cometido esos mismos cristianos con la lengua? ¿Cuánto daño no han causado con sus juicios apresurados y llenos de deformaciones e injusticias?

Hay quienes aseguran soberbiamente conocer la verdad y practicar aquello de “amaos los unos a los otros”, pero lo cierto es que aman comer prójimo y destruir reputaciones.

Sin embargo, el problema creado por la confusión que hay en los asistentes a los oficios religiosos de las distintas denominaciones cristianas que existen, en cuanto a la fe y a la religión, es tan serio, que urge hacer un análisis cuidadoso acerca del mismo.

Y es que, creer que fe y religión son la misma cosa, es entrar de lleno en una situación confusa, ajena por completo al evangelio que es “luz del mundo”.

Según el teólogo George Casallis, mencionaba que, una fe neutra, no comprometida, degenera en religión, quiero decir, que para que la fe sea verdadera, es algo que se da en un contexto de lucha en el que se obedece a una deidad.

No obstante, para los creyentes, la fe es el encuentro con su deidad en el amor y la justicia y en el esfuerzo por crear un mundo mejor.

Así pues, la fe no es un certificado de inmunidad frente a las tempestades de la vida, sino un poder para resistirlas y vencerlas, creo yo. Pensar que la fe es una especie de amuleto que se puede simplificar en el hecho de asistir a los servicios dominicales, es religión y en cambio, aceptar el desafío del evangelio como tal en un compromiso auténtico en favor de una sociedad justa, es el significado de fe.

Pero, en el lenguaje de la biblia la verdad no es una idea acertada, es algo abstracto. Es una acción: hacer la verdad es la única manera de estar en la verdad. Por lo tanto, en la perspectiva bíblica, reflexionar sobre su fe significa pensar críticamente todo lo que hacemos. No se trata solamente de confrontar unas ideas como si le fuera posible a la fe existir como verdad en sí, fuera de los hechos concretos de la historia. 

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