BUSCANDO LA VERDAD

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Por Ernesto Parga

“La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés”.

Antonio Machado (poeta español)

No existe la verdad única; nadie es poseedor de la verdad absoluta. Escuchamos y leemos cada vez más frecuentemente este enunciado, cada día más personas lo utilizan en sus conversaciones casuales, en sus ponencias de trabajo, en programas de opinión política, cultural, científica etc.

Si aquí terminara mi artículo seguramente recibiría muchos comentarios, diciéndome que están muy de acuerdo con lo que se expuso.

Pero… ¿Es esto así? ¿Es verdadero este enfoque de la realidad? ¿Es un severo error esta manera de entender la realidad con consecuencias que ni siquiera podemos imaginar? ¿Hay aún espacio para que se debata este aserto o es un asunto concluido por mayoritaria decisión?

Yo pienso que el debate es tremendamente actual, aunque a veces nos quieran convencer de que es tema superado. Creo que es el eje mismo de la historia del pensamiento humano. La contienda se puede traducir a estos términos.

1.- Existen verdades diáfanas, claras y evidentes ante las cuales no queda otra opción inteligente que descubrirlas, aceptarlas y, además, como consecuencia ordenar nuestra vida de acuerdo con el rotundo poder de su veracidad iluminadora, o…

2.-Todo depende, según el poema de Campoamor, de quién observe la realidad en cuestión: «Y es que en el mundo traidor / nada hay verdad ni mentira: / todo es según el color / del cristal con que se mira»

La primera posición piensa que cada manifestación de la realidad tiene su verdad y que la vocación de la inteligencia humana es llegar a conocer esa verdad incuestionable, para no vivir en el error. ¡Qué tragedia supone equivocarse sobre la verdad de la vida!

La segunda posición siente que la verdad es relativa a cada sujeto, que lo que para uno es, puede no serlo para otro, es decir, que cada uno puede tener su propia verdad y que hay tantas formas de entender esa parte de la realidad, como sujetos hay.

El asunto está muy lejos de ser trivial, más allá de las “libertades” que supone la segunda opción para creer lo que nos dé la gana y opinar a contentillo de todo lo que nos apetezca, supone, en la práctica, un montón de problemas:

¿Tiene alguna razón la enseñanza si todo es opinable y cada uno tiene su propia verdad?

¿Qué puede, así, enseñar un maestro o un padre de familia si todo depende del sujeto al que va dirigida la enseñanza y al color del cristal con que se quiera mirar; y no de la verdad del conocimiento que se intenta trasmitir?

¿Pueden dos personas que observan el mismo objeto pensar diferente sobre lo que el objeto es y tener ambas la verdad o la razón?

Evidentemente quienes pensaron que la tierra era plana se equivocaron, por mas que fueran muchos, por la simple y sencilla razón de que es una verdad inobjetable, el hecho real de que la tierra no es plana. Nadie que debata juiciosamente puede defender la postura de que la rueda, no le parece que sea redonda; Por la misma incontestable razón de que la redondez de la rueda es una verdad absoluta, que no admite opiniones en el sentido de que a alguien le parezca cuadrada o triangular.

Todos moriremos, todos somos producto de la unión de un gameto masculino y uno femenino (incluso en un laboratorio). ¿es esto opinable?, o ¿son verdades absolutas?

Lo opinable opera en lo accidental; ¿es verde oliva, ese árbol, o verde pálido?, pero no en lo esencial, no se puede cuestionar si es árbol o no, cualquiera que sea la opinión no altera la verdad del árbol, ya que esa verdad existe con plena independencia y soberanía de lo que piense el sujeto acerca de esa realidad.

Puedo opinar que no me gusta tal mujer, su pelo, su vestido; es mi derecho. Pero no puedo negar el valor intrínseco de la mujer, de cada una de todas, derivado de su condición de ser humano. No todo es opinable, hay realidades que gritan su verdad y antes las cuales solo resta la humildad del descubridor que se maravilla ante su hallazgo.

Es muy extraña la ciega obediencia a las verdades de la técnica, nadie maneja de reversa yendo hacia adelante, nadie brinca para abajo cuando pretende alcanzar algo que pende sobre sí. Pero tratándose de verdades morales y éticas, aquellas cuya aceptación nos compromete, nos obliga a actuar en función de su revelación, ahí entonces todo se relativiza se niegan la naturaleza, la física y la química, se desconoce toda evidencia y se coloca todo en el territorio de las preferencias y de las opiniones personales.

La opinión no es verdad, es un mero parecer. Se puede opinar, pero no todo es opinable.

La verdad no se crea, se descubre. No está en el sujeto, este debe salir a su encuentro en la múltiple manifestación de la realidad que lo circunda.

Se opina sobre el inicio de la vida, sobre el estatuto de independencia del embrión al que se quiere hacer pasar como parte del cuerpo de la madre, aun a pesar de la clara evidencia científica en contra. Dos células que se convierten en cuatro, cuatro en ocho, de ahí en un corazón que late y uno brotes que serán brazos, que si les deja desarrollarse algún día abrazarán con fuerza. ¿De verdad tenemos duda de que ahí hay vida?

Se proclama como diosa, siempre sabia, a la madre tierra y se venera su recóndito lenguaje como evangelio, al tiempo que se juzga de torpe y errónea a la misma naturaleza cuando “tontamente” reparte cuerpos que no corresponden a los pareceres de sus portadores, (vivo en el cuerpo equivocado y demás desconexiones de la propia identidad). No veo que se utilice la misma regla.

Algunas causas del error, nos dice Carlos Llano, son el egoísmo, la preponderancia de los propios intereses, y la persistencia de prejuicios.

Y el más importante remedio para el error que nubla la verdad, según el mismo autor, es la objetividad que supone la desaparición de yo necio y empecinado, para dar paso a la humildad, que es punto de partida de todo saber.

-Tu verdad? No, la Verdad, /y ven conmigo a buscarla, /La tuya, guárdatela. – Nos dice Antonio Machado

Y si nos desnudamos de ideologías, de puntos de vista, y dejamos que brille su luz meridiana y esclarecedora. Porque lo que nos hará libres es la verdad y no nuestro parecer

¿Qué opinas?