Rodolfo González Valderrama, visión de un mejor Tamaulipas

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Es titular de la dirección general de Radio, Televisión y Cinematografía, de la Secretaría de Gobernación, nativo de Tampico, con 64 años de vida, y quiere ser Gobernador de Tamaulipas en 2022.

Se llama Rodolfo González Valderrama, es amigo personal de Andrés Manuel López Obrador, pero no le apuesta a esa amistad para coronar con éxito su proyecto político.

Dedica los fines de semana, descansos y horario no laboral, en madurar programas de trabajo que ayuden a conseguir un Tamaulipas más dinámico, más desarrollo, con progreso y bienestar para las familias.

El domingo anterior, el licenciado González Valderrama, dedicó el ejercicio semanal “Dialogando por Tamaulipas”, al tema de la seguridad ciudadana con una interesante interlocución virtual con expertos en la materia.

Cada semana, Rodolfo convoca a profesionistas para que aporten sus conocimientos, opiniones, experiencias en diferentes ramas de la actividad cotidiana, especialmente las que están vinculadas con el gobierno del Estado.

Se trata de articular un programa global que redunde en la construcción de un mejor futuro para Tamaulipas. Está claro que forma parte de un proselitismo político anunciado, permitido, legal, porque son cuidadosos en el respeto a las formas.

González Valderrama se graduó en la UNAM en sociología pero también tiene un doctorado en leyes. Fue titular interino en la delegación Cuauhtémoc, una de las más grandes, complejas y difíciles zonas del entonces llamado Distrito Federal.

Tampico no es una región productora de Gobernadores, como lo son Ciudad Victoria y Matamoros. Manuel A. Ravizé fue el más reciente mandatario estatal nacido en el puerto jaibo.

Gobernó a Tamaulipas de 1969 a 1975. Es decir, empezó su gestión hace 51 años, de tal manera que Tampico no ha aportado a otro mandatario desde hace 45 años.

Desde luego, Rodolfo González Valderrama tampoco está atenido a conseguir el sueño de su vida, de su vida política, a una simple estadística, sino que quiere conjugar en torno de su proyecto, valores, talentos, virtudes, para que lo abrace y adopte la sociedad.

(Esta es una anécdota marginal. El primer director de prensa y relaciones públicas que nombró don Manuel A. Ravizé, fue su paisano Fernando Heftye Flores, un hombre dotado de gran ingenio y buen humor.

Ravizé tenía precaria la salud pues era de edad avanzada. Apenas tomaba posesión y se vio obligado a pedir licencia para atenderse de achaques. Heftye le rogó en un grito: “no se nos vaya a morir, señor, ahora que le pegamos al “gordo” en la política”).

“Los desafíos de la Seguridad Ciudadana” fue un tema oportuno y pertinente por el entorno de violencia que padece Tamaulipas y que no han podido frenar ni el gobierno del Estado ni el gobierno federal.

Participaron como ponentes el inspector en jefe de la Guardia Nacional, Manuel Rojas Calvo y el capitán de fragata, José Raymundo Tuñón Jáuregui, además de residentes de 19 municipios que se enlazaron vía internet.

González Valderrama hizo en este foro una ponencia que engloba siete ejes que permitirían abatir delitos específicos.

Planteó el abogado de Tampico eliminar la protección política, judicial, policial y social a la delincuencia. Esta es la parte medular de la propuesta y tiene por supuesto, un tono de denuncia contra el propio gobierno.

Rodolfo pone el dedo en la llaga con su mención de que los delincuentes cuentan con una cierta protección gubernamental, que les protege contra el brazo de la justicia porque les da inmunidad e impunidad.

También fue severamente crítico al denunciar que la falta de coordinación entre las instituciones del sistema de seguridad y justicia, a nivel nacional, regional inclusive internacional, permite que las redes de la delincuencia operen sin ser contenidas.

Esta falta de colaboración recíproca entre las instituciones gubernamentales se observa particularmente en los delitos de trata de personas, secuestros, narcotráfico, armas y dinero, así como extorsión, robo de combustibles, y otros.

González Valderrama no dejó títere con cabeza, pues también abordó sin tapujos otro tema tabú, que es el de la necesaria reestructuración de los cuerpos de seguridad pública.

La pretensión del titular de la RTC es más ambiciosa todavía, pues su propuesta incluye la aplicación de una política social inclusiva, en donde se brinden oportunidades de educación, salud, alimentación y empleo, para jóvenes.

Otro de los ejes planteados por Rodolfo se refiere a la necesidad de una reforma judicial que promueva la justicia cotidiana, expedita, oportuna y transparente. También se pronuncia por una mayor participación ciudadana en las elecciones.

Por si no fuera suficiente, pide además una evaluación e impulso de una cultura para la legalidad, la paz y el respeto a los derechos humanos, desde el sistema educativo estatal.

Rodolfo González Valderrama no se midió y dibujó un panorama ideal, aunque utópico porque estos enunciados no pueden pasar fácilmente del discurso a los hechos. Para concretarlos se necesita voluntad política de renunciar a la corrupción.

Tamaulipas, como el resto de los Estados, padece una clase política donde la corrupción es consustancial, es decir, la traen de origen, y se necesitaría un político con la mentalidad de Andrés Manuel López Obrador, para combatirla y destruirla.

El peor ejemplo lo padecemos actualmente, con Francisco García Cabeza de Vaca al frente del poder ejecutivo local. No rinde cuentas, es opaco en el manejo de recursos y tiene en su contra muchas denuncias de irregularidades, algunas, muy graves.

El grado de corrupción que impera aquí alcanza al poder legislativo, que no cumple la función de ser contrapeso, pues los 22 diputados del PAN, más Patricia Pimentel Ramírez, del Partido Movimiento Ciudadano, están convertidos en tapaderas, cómplices.  

Si González Valderrama consigue convencer al electorado en el año 2022, de la sinceridad de su propuesta, no tenemos duda que él será el siguiente Gobernador de Tamaulipas.

El único problema que tiene que resolver, es cómo demostrar que hará un gobierno honesto, limpio, donde no tenga cabida la robadera.

(Agencia de Servicios Informativos).

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