Regresa “El Meme” a buscar la Gubernatura…. con su hijo

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Hace 36 años, El Meme Garza González decía a sus amigos: “no acepto condolencias, porque no se me murió nadie”. Acuñó la expresión para rechazar los mensajes de consuelo que le enviaban con motivo de que no se cumplió el anuncio del periódico Excélsior, de que sería Gobernador de Tamaulipas.
En 1986, la principal columna política de El Periódico de la Vida Nacional, “destapó” a Manuel Garza González como el “bueno” para la gubernatura de Tamaulipas, y siendo el periódico más influyente de la época, todos dieron por buena la noticia.
El ingeniero Américo Villarreal Guerra, entonces Senador de la República, ya tenía la nominación del PRI en el bolsillo, debido a que el Senado era entonces semillero de Gobernadores.
El presidente de la Gran Comisión, de la cámara alta del Congreso de la Unión, don Antonio Riva Palacio, se vio obligado a hacer consultas con el Presidente de la República Miguel de la Madrid Hurtado, que andaba de viaje en el extranjero.
La respuesta fue tajante y categórica: “le sostengo lo que ya habíamos platicado, don Antonio”, en obvia referencia al compromiso de postular al ingeniero Villarreal Guerra.
Se trató de una intentona, infructuosa, del presidente nacional del PRI Adolfo Lugo Verduzco, que tenía en alta estima al Meme Garza González, quien era a la sazón, secretario adjunto del CEN del PRI.
Otro de la misma dinastía, Jorge Rojo Lugo, había distinguido al reynosense con el cargo de Sub-secretario de la Reforma Agraria.
Con todas esas pesadas relaciones y los cargos adquiridos, El Meme no pudo imponerse como candidato y por eso sus amigos creyeron necesario alentarlo con mensajes, apapachos y expresiones de apoyo.
El Meme arrancó su carrera en Reynosa como presidente municipal en la década de los 70 y fue dos veces diputado federal. Su ciclo como político activo la cerró en el Estado de México, en 2005.
Era la sucesión de Arturo Montiel Rojas y estaba sumamente dividida la clase política del Estado de México, al grado de que el CEN del PRI a cargo de Roberto Madrazo, designó a dos delegados especiales, uno de ellos El Meme, con carácter de presidente interino del partido local.
El Meme tomó partido por el pre-candidato Carlos Hank Rhon pero otras fuerzas consiguieron imponer como candidato a Gobernador a un tal Enrique Peña Nieto.
Ahora de 87 años de edad, Garza González tiene un hijo del mismo nombre, que vive como él en Valle de Bravo, Estado de México, y también quiere correr la aventura de jugar por la nominación a Gobernador.
Su problema es que no lo conocen aquí ni se sabe si heredó de su padre la picardía política que le dio fama, su ingenio agudo, su humorismo espontáneo, sus habilidades que entonces eran propias de mapaches pero ahora se conocen como ingeniería electoral.
Manuel Garza González, hijo, tiene 64 años de edad, es ejecutivo en el consorcio de Ricardo Pliego Salinas, y cuenta con la simpatía del magnate Ramiro Garza Cantú, de quien se dice es su sobrino.
Con ese papá y esos padrinos, El Meme junior puede derrotar al candidato que le imponga al PAN el Gobernador saliente Francisco García Cabeza de Vaca, pues se trata de un tipo sumamente repudiado por la sociedad.
En cuatro años de gestión, Cabeza no ha hecho sino negocios personales y últimamente le han publicado delitos de carácter federal que, si prosperan, podrían llevarlo hasta el banquillo de los acusados.
Existe una investigación en curso de doble vertiente, por un lado, la Fiscalía General de la República, y por el otro, la Unidad de Inteligencia Financiera, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Descubrieron a empresas factureras que venden facturas falsas a particulares y a gobiernos, para cometer fraude fiscal. Uno de los clientes es Cabeza de Vaca, a quien le tendrían probado el delito, por un monto inicial de 400 millones de pesos.
En la historia política de Tamaulipas existen otros episodios de tironeos en la postulación de candidatos sexenales.
Manuel Cavazos Lerma llegó con mucha anticipación a Tamaulipas, en franco plan de proselitismo, estorbando groseramente la gestión del mandatario saliente, Américo Villarreal Guerra.
Imperaba Carlos Salinas de Gortari y Cavazos irrumpió prepotente y sin miramientos en Tamaulipas, para que no quedaran dudas que él era el escogido.  
Un abogado jaibo, Antonio Sánchez Gochicoa, ex diputado federal, hizo como que quiso ser candidato en la sucesión de Tomás Yarrington Ruvalcaba, pero era una maniobra para cerrarle el paso a Marco Antonio Bernal Gutiérrez, que la buscaba en serio.
Tomás Yarrington parecía haber resuelto su sucesión a favor de Homero Díaz Rodríguez, quien fue destapado en una fiesta del Dia del Maestro  celebrada en el Club de Leones de Nuevo Laredo.
Sin embargo, algo ocurrió porque de repente le quitaron la escalera a Díaz Rodríguez y se quedó colgado de la brocha, con el grupo de ayudantes que ya hacían pre-campaña a su favor, con la anuencia superior.
El favorecido resultó ser Eugenio Hernández Flores, que durante su sexenio nunca le dio motivos de mortificación a Tomás, y él correspondió con auto-exilio, para no interferir ni por equivocación, en la gestión geñista.
Lo otro es historia reciente. El candidato Rodolfo Torre Cantú fue ejecutado, Egidio resultó ser un fiasco y una gran decepción, y a los tamaulipecos no nos va mejor con Cabeza de Vaca en el gobierno.
Pero el panista ya va de salida y el PRI parece querer salir del letargo, para conseguir un papel estelar en el inminente proceso, pues no se conforma con ser sólo espectador.
Aparte del hijo del El Meme Garza González, hay otros aspirantes apuntados: Enrique Cárdenas del Avellano, Alejandro Guevara Cobos, Ramiro Ramos Salinas, Yahleel Abdalá Carmona, Mariana Rodríguez Mier y Terán.
Edgar Melhem Salinas se descartó por ser presidente del PRI y solo falta esperar si Marco Antonio Bernal Gutiérrez vuelve a jugar este juego sexenal de su predilección.

(Agencia de Servicios Informativos).

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