¿Quien soy yo?

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Este año 2020, lo Inicié con mucha ilusión, con mucha fuerza, con muchas ganas de aprender. Ya que fui seleccionada junto con mis 11 compañeros para cursar la especialidad médica de Cirugia General en el HGR-1 Carlos Macgregor Sánchez Navarro. del IMSS. 

¿Que sucedió?

 La pandemia del coronavirus nos golpeó fuerte y solo pude cursar 1 mes y medio, en el que aprendí tanto, junto con mis compañeros (Diana, José Ángel, Osvaldo, Jesus, Carlos, Hugo, Mario Alberto, Flavio, Marco, Samandra, Chantal) congeniamos tan bien, que fueron días y noches llenos de conocimiento, de risas, de dormirnos sin querer. de crear una hermandad bien fuerte, además de aprender con  los Doctores R4 de Cirugía; Dr. Hoyos, Dr. Vargas, Dra. Ascencio, Dr. Muro y junto  con nuestros guías los médicos de base; Dr. Gachuz, Dra. Cavazos, Dra. Dominguez, Dr. Villegas, Dr. Palacio, Dr. Calderón, Dr. Santiago, Dr. Rufino, Dra. Salinas, Dra. Pacheco, Dr. Lazaro, Dr. Bojalil, Dr. Riancho, Dra. Cerillo, Dra. Franco, Dra. Gazga, Dr. Olmos, Dra. Alarcón. 

Durante mi Formacion solo pude llegar hasta el 8 de Abril de 2020, pues inicié con fiebre de 38 a 39 grados por 9 días y con 2 pruebas negativas por coronavirus.

Hasta que llegué al 18 de abril donde ya tenía dificultad para respirar, tos con flema con trazas de sangre, 
en el triage respiratorio en urgencias decidieron ya  internarme pues no podía más, solo avisé a mi familia a y a los Drs. que estuvieron al pendiente de mi evolución.

Y con miedo entré al area covid. Al paso de las horas, me sentí muy sola y con una dificultad cada vez más avanzada para respirar. 

Hasta que mi compañero de especialidad (Osvaldo)bajó y platicó conmigo dándome ánimos para que le echara ganas, me sentí animada y con fuerza. Hasta que llegó la hora difícil, donde llegó un médico de la terapia intensiva y me comentó que ya era momento de que me intubaran. 

A lo que yo dije que “si era necesario que se hiciera”, fue el momento más difícil para mí el tener que firmar para autorizar que me hicieran el procedimiento. 

Pues sabia que iba a cerrar los ojos pero no sabia cuando los iba a abrir.

Asi paso y senti el dolor mas horrible, mas intenso, mas cruel, que alguien puede soportar

Se me corrían las lagrimas, al momento del la intubacion pues sentía que me ahogaba y deje de respirar, sentí cuando me pusieron un catéter yugular junto con la sutura.

Escuche hasta el momento en que me llevaron a la puerta de la terapia intensiva

De ahí caí en el sueño profundo de la sedacion.

No se que paso conmigo, hasta que a los tres días, desperté boca abajo, ya sin el tubo en mi garganta, con la imposibilidad de levantar mis brazos, débil sin poder mover mi cuerpo, lo primero que pensé fue decir: ” Gracias Dios estoy viva, no se en donde estoy, pero se que estoy”.

En ese día una enfermera estaba conmigo y me dijo “yo soy de la terapia intensiva y nada más te estoy cuidando a ti”.

Como no podía hablar, a como pude le pregunté que en donde estaba y ella me dijo que en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, a lo que se portó muy linda y me asistio poniendome mis medicamentos a la hora, porque yo estaba muy debil.

Estaba perdida en el tiempo.

Entro una residente de medicina interna y me dijo diste positiva en tu ultima prueba de coronavirus.

Te voy a leer un mensaje que me mandó tu familia: “Estamos contigo, échale ganas tienes que salir adelante, todos te queremos  mucho tu familia Murguía Zamora, todos los Doctores tus compañeros del hospital, tus amigos, todos estamos al pendiente de ti. Échale ganas y vas a salir bien”.

Fueron las palabras más hermosas Más motivadoras, que pude haber escuchado en toda mi vida., yo pensé “Va por mí, va por todos y yo voy a salir de aquí”.

A partir de ese momento le puse muchas ganas, me dolía mucho la garganta y era muy difícil para mi poder comer, así la pase tres días, me llevaban dieta en papillas, y así me obligaba a comer, los medicamentos me mareaban mucho y me hacían vomitar, cuando vomite no había quien me ayudara, tuve que vomitar en la bata, me dio mucho frio porque me la tuve que quitar, solo me envolvi el torax con un pañal, hasta que alguien fuera a ayudarme.

Pero yo siempre pensaba que iba a salir de ahí que le iba a poner muchas ganas.

Posterior empece a comer dietas mas solidas y aunque no tenia mucha hambre y seguía débil yo pensaba “tengo que comer porque así voy a tener mas fuerza para poder salir pronto de aqui”.

En ese tiempo en mi estancia en el hospital, veia como se morian los pacientes, uno enfrente de mi, otro al lado de mi, vie el esfuerzo que hicieron los medicos para sacarlos adelante con la reanimacion pero el coronavirus les habia afectado tanto el pulmon que ya no los podian alcanzar y fallecieron.

Yo pense “Que tal vez yo podria ser la siguiente”.

Me dio tanto miedo que son unas imágenes tan fuertes que a pesar de que soy médico, hubo un momento en el que yo ya no soportaba ver mas tanto sufrimiento y tanto dolor, viendo como sacaban los cuerpos sin vida y viendo como llegaban pacientes nuevos.

Pero tuve la conviccion de salir adelante.

Así transcurrieron mis días en donde me tomaron muestras de sangre y se sumaban más piquetes en mis venas.

Sentía mucho dolor en las muñecas que se me acalambraban y tenia un adormecimiento prolongado en ambas manos. Pero me animaba para poder salir, estaba  al pendiente de mis medicamentos y el de mi respiración.

Un día en la tarde una enfermera muy linda Laura, (que  para mi fortuna se llama como yo), a pesar de que es un area  restringida y en donde muchos tienen miedo de estar, ella me ayudó a bañar, y lo hizo con tanto cariño, que ese día ya no sentí soledad, me dio mucha confianza, me hizo sentir muy bien, le agradecí tanto.

Durante esa semana pensaba,que por estar haciendo muchas otras cosas, me había perdido de muchos momentos de estar con mi familia, de estar con mis amigos, de convivir más con mis compañeros de residencia, mi cabeza se volvió un torbellino, pensaba en todos los planes que tenía pendientes y que no sabía si se iban a realizar, que tuve la suerte, la fortuna, de estar despierta, aprendí que es muy importante abrazar la vida, decirles a todas las personas que han tocado mi vida que los quiero mucho.

Por qué estando en el hospital sólo tenía mis recuerdos conmigo, pues uno se encuentra muy solo por esta enfermedad que nos mantiene sin poder ver a nadie, pensaba que no importa nada, no importa el dinero, ni quién eres lo único importante  es lo que tienes en ese momento que son los recuerdos, cada imagen de las situaciones felices que tuve durante mi vida.

Esos recuerdos me hacían  reír, generando que yo tosiera para poder sacar la flema, ayudándome a respirar.

Aprendí abrazar la vida, a valorarla,  A agradecer una segunda oportunidad, un segundo cumpleaños. Aprendí que hubo muchas veces en donde perdí el tiempo molestándome por cosas tontas

Por lo cual prometi no hacerlo y mejor sonreir mas pues estuve en el borde sin saber cuánto tiempo es el que me quedaba y siempre crei, que podia existir un mañana, me olvidé de vivir en el hoy, Me olvidé de decir cuanto quiero a la gente que me rodea. 

Me aterraba la idea no volver y ya no ver a nadie.

Aprendi a valorar cada segundo.

En el penúltimo día, llegó el Dr. Cesar Vargas R4 de Cirugía General puso su mano en mi hombro y me dijo vas  evolucionando muy bien, síguele así échale muchas ganas, me dijo;  “Yo los conocí cuando llegaron en los primeros días para iniciar la residencia”. 

Pero como él traía el equipo de protección del área COVID no lo pude reconocer.

Le comenté que me sentía muy bien de que alguien conocido hubiera entrado a verme, pues estando en el hospital estás muy solo. 

Me hizo sentir que tenia un amigo, me dio mucha confianza, me dio seguridad, cada palabra me dio mucha calidez hasta  que salió de la habitación.

Finalmente llegó el día el 27 de abril, donde el residente de Medicina Interna me dijo :” Ya te vamos a dar de alta”.

Me senti tan feliz, tan contenta que hice todo mi esfuerzo para salir del hospital, veía el pasar de las horas y cada vez decía ya falta menos.

Hasta que a las 6:30 de la tarde fue la hora en que me pasaron a un cubículo para vestirme.

Las enfermeras se pusieron muy contentas y me dijeron que les daba mucho gusto, porque había podido salir adelante.

Yo estaba muy agradecida. Vi la luz del sol al atardecer, fue tan hermoso que jamás lo olvidaré. 

A lo lejos vi una carita  conocida que era la de mi hermana que me estaba esperando, lloramos en gran parte del camino, porque me explicó todo lo que había pasado, pues ella se fue conmigo en el traslado de un hospital a otro, me vio intubada. Y me extornó todo el dolor que sintió por verme así.

Le pedí que pasáramos a casa de mis papás, los vi a lo lejos, y sentí una gran alegría inmensa por volver a ver sus ojos, aunque aún tenía dificultad para hablar les dije lo mucho que los quiero, con lágrimas en mis ojos, no los pude tocar ni abrazar, pero me sentí muy feliz con tan solo verlos.

Desafortunadamente todavía tengo que seguir en aislamiento por lo cual no pude quedarme con mis papás.

Pero sueño con el día de ver a mi familia, de abrazarlos y decirles lo mucho que los quiero!!!

No me alcanzan las palabras de agradecimiento, No encuentro cómo poder externarlo porque es demasiado.

Es el regalo más grande que me pueden dar, pues  las mejores  cosas  son gratis;  “como el poder respirar”, “el abrazar a quien quieres”, “ver a tus seres queridos”, “reír hasta que duela el estómago con todos tus amigos” eso es lo que realmente valoro hoy en día y es lo que me hace más feliz. 

Gracias a Dios, a mi noble institución. Al IMSS, a CMNSXXI, al Dr. Gachuz, Dra. Dominguez, Dra Athenea, Dra. Cavazos, Dra. Ofelia, Dr. Chacón, Dr. Bojalil. 

A mis compañeros de la residencia, a los Drs. de Urgencias, al Dr. Rene (mi compañero de servicio social), a los doctores de la terapia intensiva tanto del hospital HGR-1, como a los doctores de la terapia intensiva de CMNSXXI,  a los doctores del pabellón de Covid, a las enfermeras, a los residentes, a todos los que me ayudaron.  

Me regresaron a la vida!!!!

A mis Padres a mis Hermanos (Belem y Jorge) a Gaby de la Fuente, Alicia Heredia Zamora, José Heredia Zamora, todos los integrantes de mis dos familias Murguía Zamora, a mis amigos del servicio social, a mis amigos del internado, a mis compañeros  del trabajo que he tenido a lo largo de mi vida, a todos mis demás amigos, a todos los que levantaron por mí una oración, una bendición,  un pensamiento positivo.

Todos los que estuvieron pendiente de mi, para  que yo sobreviviera al Coronavirus.

No me alcanzan las palabras para agradecerles su gran cariño, su infinito amor, toda la fuerza que me mandaron, todo lo que hicieron para que yo pudiera salir adelante. 

Su fuerza fue mi fuerza.

Muchísimas gracias eternas e infinitas!!!!

Aún sigo recuperándome, pero tengo la fe de que algún día voy a abrazar a mis papas, a mis hermanos, a mi familia y voy a regresar a hacer lo que más me gusta para ayudar al paciente que así lo requiera, para seguir fiel en esta hermosa profesión que tantas sonrisas me ha regalado. 

Si hay esperanza, si se puede, si se puede!!!

Espero que mi historia le llegue a todas las personas que tienen un familiar en hospitalización. 

Que tengan mucha fe, de que se puede salir adelante.

Para  las personas que aún no creen, soy un testimonio real y verdadero de que el coronavirus es mortal, puede acabar con la vida en cuestión de días. 

Yo estuve a punto de perder mi vida y que se terminaran mis sueños.

Afortunadamente yo soy una de las pocas pacientes que pudo salir. 

Pero la mayoría no tiene la misma suerte.

Por eso hay que extremar precauciones, ser muy cuidadoso  usar el cubrebocas, No salir si no es necesario y seguir todas las recomendaciones.

Dra. Laura Murguía Zamora

 Cd. de México

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