Promueven alumnos de la UAT el patrimonio gastronómico victorense

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Un equipo de futuros Licenciados en Historia que se preparan en la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), desarrollaron un proyecto para promover parte de la riqueza gastronómica de la región, con el propósito de preservarla en la memoria colectiva, que la gente la conozca, la reconozca, la divulgue y la proteja como parte valiosa de nuestro patrimonio cultural.

El proyecto coordinado por la alumna, Mary Celia Villanueva Balderas, en la Unidad Académica Multidisciplinaria de Ciencias Educación y Humanidades del Campus Victoria, se dio a conocer a la comunidad universitaria del plantel, así como a la sociedad en general a través de Radio UAT en un documental sonoro que ofrece un recorrido culinario por los ingredientes, colores y sabores de la comida que se consume en la capital del estado.

El dicho dice: “Barriga llena, corazón contento” o “La vida es como una receta de comida, el sazón tú se lo pones.” Así, la alimentación está ligada profundamente con el bienestar y nuestra sobrevivencia, pero no solo cumple con estas dos funciones. La acción de comer implica mucho más, como compartir costumbres, tradiciones; interactuar con las personas, crear ambientes, y sobre todo, disfrutar los sabores, olores y texturas de los ingredientes de cada platillo, explicó en entrevista Mary Celia Villanueva.

Menciona que una de las formas en que se distingue una comunidad es su gastronomía. “Los platillos que se preparan y se vuelven característicos de una región. Por ejemplo, el chile en Nogada es a Puebla, lo que la cochinita a Yucatán o lo que el Zacahuil es a Veracruz, lo mismo ocurre con nosotros, la comida también es identidad”.

Parte importante de un platillo son sus ingredientes, que definen sus diversos sabores: dulces, salados o picantes, así como las texturas al comerlos; suaves, crocantes, frescos. Sin dejar de mencionar el colorido que es una invitación a probar, dice, tras agregar que el lugar más común en donde podemos encontrar estos productos es el Mercado Argüelles en Ciudad Victoria: “Un lugar que nos recibe con sus olores, su colorido, el sonido de los comerciantes que nos invitan a pasar y conocer su producto y a lo lejos hasta podemos escuchar alguna música guapachosa”.

En el proyecto, los estudiantes explican que cuando hablamos de comida, es posible que recordemos algunos olores o sabores que se han quedado en la mente, ya sea porque forman una parte importante de nuestra historia personal o porque son parte del contexto social donde nos desarrollamos.

En ese sentido, mencionan como ejemplo que, para el señor Gerardo Martínez, del Ejido la Misión, municipio de Victoria, la comida representa un lazo con la esencia de su comunidad y la familia. Y otras personas, como José Rosales mantienen en su “memoria del sabor”, alimentos que no forman en sí un platillo elaborado, sino que son frutos probados en la infancia que hacen remembranza a diversas temporadas de la región.

Describen también las costumbres gastronómicas de las familias victorenses a través del tiempo, y entre diversos aspectos, refieren lo relacionado con el arraigo que puede haber en los negocios de comida entre los victorenses, ya sea por su sazón, precio o por los momentos que viven en ese lugar.

Entre estos mencionan algunos negocios establecidos por muchos años, que se han convertido en lugares entrañables y de visita común, como los puestos que se encuentran en el segundo piso del mercado Argüelles o en la vieja estación ferroviaria. Además de productos tradicionales, como la diversidad de dulces, pan, bebidas y productos de origen animal o vegetal que los artistas de la cocina pueden transformar en algo realmente delicioso.

En el final de su reporte de investigación, señalan que: “Los alimentos que en sí han prevalecido hasta nuestros días y se han quedado como parte de nuestra cultura, los encontramos en nuestra cocina, en las fiestas populares y en los negocios de la localidad. Lo cual nos señala que además de lo que consideramos como parte de nuestra historia en cuanto a construcciones, monumentos, obras artísticas o espacios naturales, las actividades comunes que realiza nuestra gente en cada región y en ellas ponen todo su esfuerzo y espíritu, son parte importante para dejar una huella en el tiempo”.

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