Meghan Markle y el príncipe Harry renuncian a la familia real

Mientras que el 2018 fue el gran año en el que Meghan Markle y el príncipe Harry se casaron en una boda real con una audiencia de 11.5 millones de personas (es la tercera boda real más vista en la historia), el 2019 ha sido un año bien diferente. La popularidad que alcanzó la pareja fue sin precedente, muchas veces superando a los propios duques de Cambridge, futuros reyes de Inglaterra. No se sabe a ciencia cierta qué fue lo que pasó, si perdieron el piso o pensaron que podían ir por la libre. Nada más para aclarar una cosa: querida Meghan, en Buckingham nadie se manda sola.

Manejar la fama no ha de ser cosa fácil, y cuando se toman decisiones teniendo como origen el ego, el resultado nunca es bueno. Poco a poco los Sussex comenzaron a cometer error tras error: el clóset de más de 200 mil libras esterlinas en el que gastó Meghan en su primer año como duquesa y que lleva en actos oficiales con fines benéficos no es algo muy congruente; las vacaciones de lujo en Ibiza por 100 mil libras a la semana; los vuelos en avión privado por 190 mil libras cuando la pareja apoya numerosas organizaciones ambientales; la decisión de no compartir las primeras fotos de Archie recién nacido o tener un bautizo en privado excluyendo a los ingleses, entre otras cosas. 

El periodista Piers Morgan comentó acerca del tema en su programa: “No tengo problema con los miembros de la realeza que usan aviones privados. El problema surge cuando intentan ser dos promotores ambientalistas y vuelan en aviones privados. No se puede hacer las dos cosas”.

Por si fuera poco, a mediados del año los habitantes de East Sussex hicieron una petición pública para retirar el título de duques de Sussex a Meghan y Harry. Estaban molestos con la forma de actuar de la pareja, pues consideraban que “han sido irrespetuosos con esta localidad”, así lo dijo Charles Ross, creador de esta iniciativa que cerró la recaudación de firmas el 23 de octubre y que entregó dos demandas al ayuntamiento de Brighton and Hove.

El príncipe Harry y Meghan Markle querían los privilegios pero no las responsabilidades que supone ser un miembro de la familia real. Así no funcionan los Windsor.

Todos los problemas entre los Sussex y el resto de la familia se remontan a noviembre de 2016, cuando Harry presentó a Meghan con el príncipe William en el Palacio de Kensington.

Luego de este primer encuentro, William le advirtió a su hermano que sus planes con la actriz de Suits iban demasiado rápido, algo que no sentó nada bien a Harry y que tomó como una falta de apoyo de su parte. Pero cuando Harry anunció su compromiso matrimonial, William quedó muy triste y enojado con su hermano menor. Es aquí cuando se produjo la ruptura entre ellos. Por su parte, cuando Kate conoció a Meghan todo fluyó mejor por el carácter conciliador de la primera, pero, según la prensa británica, la armonía no duró, ya que en los preparativos de la boda de los duques de Sussex, en las pruebas de vestuario de los pajes, la norteamericana hizo llorar a Kate por un comentario fuera de tono. Esto no se lo perdonó William, por lo que desde entonces apenas la puede ver. Aun así, Catherine aceptó fumar la pipa de la paz y poner su mejor cara en Wimbledon de ese año. También al enterarse de que su cuñada estaba embarazada, permaneció cerca de Meghan para compartir algunos consejos de maternidad.

Ellas nunca han sido mejores amigas y a estas alturas dudamos que quieran serlo. Son dos mujeres con personalidades totalmente diferentes; no tienen nada en común.Kate no fue la única que tuvo sus diferencias con Meghan, también Isabel II sufrió el carácter de la exactriz cuando ésta se empeñó en elegir una tiara de esmeraldas para su boda siendo que ya estaba “apartada” para que la usara la princesa Eugenia, como al final sucedió. Meghan hizo un berrinche mayúsculo e hizo enojar mucho a la reina, que siempre se mantuvo firme. No dejó que su nieta política se saliera con la suya

Qué decir del personal de Buckingham, miembros leales que llevaban décadas al servicio de los Windsor y que comenzaron a renunciar un día sí y al otro también por la actitud prepotente de Markle. Personas muy valiosas que salieron corriendo. Simplemente para encontrarle nana a Archie pasaron dos asistentes en menos de dos meses.

Cada movimiento, cada desencuentro o exigencia de Meghan se filtró a la prensa, y a partir del segundo semestre de este año la presión mediática fue tremenda para la pareja; ya se sabe cómo es la prensa inglesa, pero si además los Sussex no intentaron mostrar ni un gesto de remordimiento, sino más bien hasta una actitud retadora, el resultado tenía que ser catastrófico.

Los niveles de aceptación de la pareja en Inglaterra se fue – ron al suelo, nada que ver con su popularidad internacional, que siempre se mantuvo en lo alto, pero hay que recordar que lo verdaderamente importante es la opinión del pueblo inglés que paga con sus impuestos la manutención de estos royals, cuyo trabajo es representar a la corona

pensaron que tenían un as bajo la manga con su gira por África en el mes de octubre, oportunidad que desperdiciaron con una estrategia hecha por Sunshine Sachs, agencia de relaciones públicas que contrataron y en cuya cartera de clientes figuran Harvey Weinstein y Justin Timberlake. Tomando en cuenta que en palacio hay un equipo diplomáticoEllas nunca han sido mejores amigas, y a estas alturas dudamos que quieran serlo.

Tomando en cuenta que en palacio hay un equipo diplomático especializado en crisis, contratar a un externo fue una idea descabellada. No, las cosas en Reino Unido no se manejan igual que en Hollywood.

Aunque la gira fue un éxito con la presencia de Archie, que dio un gran tirón mediático, la pareja lo echó a perder todo con dos decisiones. La primera fue que en pleno tour, y sin avisar antes a la casa real, Harry anunció que emprendería acciones legales contra The Mail on Sunday y The Sun por haber accedido a mensajes dejados en el buzón de voz de su teléfono hace más de una década. También por la publicación de una carta que Meghan escribió a su padre, Thomas Markle, y que éste difundió por una compensación económica en febrero pasado.

Los niveles de aceptación de la pareja en Inglaterra se fue – ron al suelo, nada que ver con su popularidad internacional, que siempre se mantuvo en lo alto, pero hay que recordar que lo verdaderamente importante es la opinión del pueblo inglés que paga con sus impuestos la manutención de estos royals, cuyo trabajo es representar a la corona

pensaron que tenían un as bajo la manga con su gira por África en el mes de octubre, oportunidad que desperdiciaron con una estrategia hecha por Sunshine Sachs, agencia de relaciones públicas que contrataron y en cuya cartera de clientes figuran Harvey Weinstein y Justin Timberlake. Tomando en cuenta que en palacio hay un equipo diplomáticoEllas nunca han sido mejores amigas, y a estas alturas dudamos que quieran serlo.

Tomando en cuenta que en palacio hay un equipo diplomático especializado en crisis, contratar a un externo fue una idea descabellada. No, las cosas en Reino Unido no se manejan igual que en Hollywood.

Aunque la gira fue un éxito con la presencia de Archie, que dio un gran tirón mediático, la pareja lo echó a perder todo con dos decisiones. La primera fue que en pleno tour, y sin avisar antes a la casa real, Harry anunció que emprendería acciones legales contra The Mail on Sunday y The Sun por haber accedido a mensajes dejados en el buzón de voz de su teléfono hace más de una década. También por la publicación de una carta que Meghan escribió a su padre, Thomas Markle, y que éste difundió por una compensación económica en febrero pasado.

El segundo punto de quiebre en la relación de los duques de Sussex con los Windsor, todo un tiro de gracia a la unión familiar, fue la fecha elegida para la transmisión del documental. La última semana de octubre estaba marcada en la agenda de palacio como una de las más importantes del año, ya que se presentaría el documental del padre de Harry y William Príncipe Carlos: en el ducado de Cornualles, en el que se mostraba cómo era en realidad la vida del heredero a la corona. “Ésta es una reseña sobre el trabajo de su vida y realmente significaba mucho para él. Todo el esfuerzo ha sido totalmente aniquilado porque estos dos [Meghan y Harry] piensan que han reinventado la institución”, dijo una fuente cercana a palacio al diario The Sun. Sobra decir que el documental de Carlos pasó de noche. Pero no es todo. También esa misma semana William y Kate se encontraban de gira por Pakistán, una gira de suma importancia para la corona y que además llevó meses de preparación por temas de seguridad; era un viaje peligroso incluso para ellos. “Todo este alboroto ha minado por completo el trabajo que están haciendo William y Kate en Pakistán”, dijo la misma persona. Daba la impresión de que Harry lo había hecho con toda intención de boicotear la gira de su hermano, así como el trabajo de su padre.

El diario Express aseguró que el príncipe William estaba furioso por las confesiones de Harry sobre su distanciamiento, un tema que la casa real había tenido que desmentir una y otra vez, y al final Harry confirma que sí, que entre ellos hay una mala relación.

Por su parte, el príncipe Carlos también estaba muy molesto con su hijo menor, pues si alguien lo ha apoyado en su unión con Meghan ha sido él. El heredero se ofreció a acompañar al altar a su nuera luego de la pelea con su padre, Tom Markle. Incluso según The Sun, el príncipe invitó a Meghan para platicar con ella y, aunque confirmó, en el último minuto canceló.

Un brinco al tema racial

Como nada de lo que han hecho los duques de Sussex ha funcionado, ahora también se ha querido plantear que el descontento con ellos se debe al origen afroamericano de Meghan, tornándose ya en un problema racial. Hasta Hillary Clinton salió al paso por ella diciendo: “Sólo quiero abrazarla. Es difícil lo que está pasando y creo que se merece lo mejor”.

Ni entrevistas ni gira africana, nada les ha funcionado, lo que los orilló a anunciar el mes pasado su deseo de retirarse de la vida pública durante seis semanas para pasar un tiempo en Los Ángeles. Una decisión que resulta contradictoria, porque si la pareja desea tranquilidad y anonimato no eligiría la capital de los paparazzi (por su cercanía con Hollywood) para tomarse un tiempo para pensar. Es otra incongruencia o simplemente un intento para despistar al enemigo y en realidad estarán en otro lugar. Sólo ellos saben. Muchos ven esta decisión como el primer paso para incluso plantearse renunciar a su título y dedicarse a trabajar en obras benéficas con residencia en el extranjero. Todo está en el aire. También se confirmó que los duques de Sussex no pasarán la Navidad con el resto de la familia real por la relación tan compleja entre ellos actualmente.

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