Ya fregamos…

Sin duda el México que dibujó Enrique Peña Nieto en su toma de protesta es muy real, con la pobreza extrema de millones de mexicanos, la mediocridad y falta de evaluación en el sistema educativo, la mala prestación de los servicios de salud, y sobre todo, la inseguridad que cala hondo.


También se escuchó muy bonito cuando hizo propuestas, la modificación de la Ley de Educación y hasta la Constitución para evaluar, diagnosticar, y modificar lo mal hecho, también suena a cuento de hadas que muy pronto vamos a recuperar las calles con seguridad y los gobiernos su fuerza en cada municipio, en cada Estado.


Y sin embargo es precisamente de eso de lo que se duele la sociedad, de que cada presidente que llega le dibuja un país de las maravillas, tenemos presidentes que han prometido defender el peso como perros, que nos auguraron que llegaban tiempos de administrar la riqueza, también el que nos veía en competencia con el mundo y triunfando, y desde luego, no nos falta quien corregiría los problemas en 15 minutos ni el de las manos limpias y el empleo, en resumen, hasta hoy es bla bla bla, y poca acción, peor el asunto, todos han hecho lo contrario a lo que han prometido.


Hoy otra vez hay esperanza y este México gusta, también porque los partidos políticos han prometido dejar atrás sus intereses particulares para velar por México, más aún, porque se nota otro ambiente, otro país, un sitio donde la gente quiere y puede participar.


Esa es precisamente la respuesta a nuestros problemas, que la sociedad no deje al presidente solo, que no le permita, por ninguna vía, que haga lo que le venga en gana sino estarlo vigilando y obligar a corregir excesos, transas, o acciones mal encaminada en el mismo momento que se registren.


Gobernabilidad democrática, transparencia y rendición de cuentas, derechos humanos y libertades, seguridad y justicia, crecimiento económico, empleo y competitividad, se lee demasiado hermoso para creer en ese pacto por México que han firmado tantos, pero no hay elementos, todavía, para desacreditarlo, mejor aún, nos podemos sumar.


Claro, claro, también hay millones de mexicanos que no creen en Peña Nieto, menos tienen buenos augurios en su gobierno, y a ellos se suman políticos que rezan y hasta han de tener el santo de cabeza para que pronto haya enfrentamientos y en los mismos caigan muchos muertos, todo eso les representa dinero o votos, o las dos cosas, no piensan en México, piensan en sus carteras o sus intereses políticos.


El sábado, durante la toma de protesta de Enrique Peña Nieto, también hubo protestas de grupos radicales, de esos que estaban dispuestos a morir porque alguien los convenció de ser mártir por el bien de la patria, por eso provocaron, por eso robaron camiones de basura y los estrellaban contra las vallas de seguridad para posteriormente intentar tomar el Congreso, por fortuna no lo lograron, los tienen detenidos, y ahora hay que hacer que paguen conforme a la ley, no se vale que arriesguen la vida de inocentes con el argumento de que nos defienden, menos se vale que la ley se aplique de acuerdo a filiaciones partidistas o a la capacidad de movilización de cada grupo.


Es obvio que hay muchas cosas mal en este país, la inseguridad, el desempleo, la falta de competitividad, la carencia de una educación digna, y la forma cruel como se manejan los programas de desarrollo social, todo es parte de ello.


También es obvio que son condiciones más que suficientes para que la gente salga a la calle a protestar, para que exija y de cuenta que el nuevo gobierno no viene a un festín sino a cumplir, o a cumplir, pero el vandalismo o el poner la vida de inocentes en peligro no es el camino, este país ya no aguanta esas acciones.


Le decía, si Peña Nieto cumple lo que el sábado dijo en su discurso y si las manifestaciones de repudio se convierten en una contraloría social pues ya fregamos, pero si uno y otro solo quieren dar lata es obvio que tendríamos que agregar una palabra más y decir ya nos fregamos…


De todo esto, y de lo otro, también valdrá la pena vigilar en donde se van acomodando los tamaulipecos, por lo pronto uno de ellos, Alejandro Guevara Cobos, se coló hasta la coordinación de giras, Baltazar Hinojosa debe estar llorando de felicidad por cómo le fue a sus amigos, Mercedes del Carmen fue otra que mostró eficiencia en su trabajo político así que les ira de bien a muy bien.


De algo sirven, por lo menos algunos ayudarán para preocupar a los políticos locales que ya sueñan con ser gobernadores a pesar de tanto tiempo que falta y de su poco trabajo para ello.


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