AL VUELO-Slogans

Por Pegaso
Estaba yo sentado acá, en mi mullido cumulonimbus, recordando algunas anécdotas relacionadas con las campañas políticas y con algunos personajes del mundillo político local.

Y ya que mi amigo Lupe Ernesto tocó el tema del billetazo en su gustada columna Teclazos, habría que suponer que, efectivamente, quien traiga más morralla en la volsa tendrá mayores oportunidades de ganarse el voto de la ciudadanía.

Y no es que sea un pegaso metalizado, sino que, por desgracia, es la triste realidad.

Ya lo decía el gurú de los chapulines, Poncho De León: «Agarra el billetón, pero vota por De León».

Y así, vemos que a pesar de que el IETAM ha establecido topes de gastos de campaña para los candidatos a alcaldes, diputados locales y gobernador (para Reynosa son 16 millones, 338,830.48 pesos, poco menos de un millón de dólares por piocha), júrelo usted que por lo menos los partidos grandes ejercerán una cantidad de dinero no auditable para gastos diversos.

En estos momentos cada uno de los aspirantes está buscando afanosamente alguna fuente de recursos, ya sea con un padrino, un socio o un amigo; también están haciendo las planillas o fórmulas que los acompañarán en su aventura política.

Ya falta poco para que el IETAM abra los procesos internos, donde los suspirantes sonríen para las cámaras, pero por debajo de la mesa se agarran a patadas espinilleras.

Parte muy importante de una campaña son los eslogans.

Una de mis primeras campañas políticas fue la de mi madrina, ya fallecida, Ernestina Icaza de Contreras, esposa del tristemente célebre negro Contreras.

Su eslogan era simplemente: «¡Tinita es!»

Me acuerdo de la frase de batalla de don Rigoberto Garza Cantú: «Muchas obras, pocas palabras», que definía a la perfección la personalidad del entonces candidato del PRI a la presidencia municipal de Reynosa.

No me acuerdo muy bien de todos, pero por ejemplo, Cabeza de Vaca siempre manejó eslogans relacionados con el cambio, mientras que Pepe Elías optó por las familias felices.

Total. Para las campañas que ya se avecinan, es necesario que los candidatos de partido o independientes tengan su eslogan, y cuanto más ingenioso y original sea, tendrá mejores resultados porque define en pocas palabras lo que el aspirante ofrece a la ciudadanía.

Uno de los eslogans que más recuerdo es el de Luis Echeverría Alvarez, entonces candidato a la Presidencia de la República.

«Arriba y adelante», era su grito de campaña.

Como yo era todavía un chaval no comprendía, sino hasta muchos años después el significado fálico de esa frase.

En fin. A partir de la segunda quincena de enero la ciudadanía de Reynosa y de Tamaulipas estarán envueltos en un mar de palabras, eslogans, estribillos y logotipos.

La parafernalia electoral llegará pronto.

Los dejo con el refrán estilo pegaso: «Observamos los razgos faciales, pero desconocemos las condiciones del músculo cardíaco». (Caras vemos, corazones no sabemos).

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