AL VUELO-Hemorragia

Por Pegaso

Sentado en mi cumulonimbus reclinable, no daba crédito ayer a lo que escuchaba en la televisión: El Presidente de la República tratando de justificar lo injustificable.

En una postura adusta, de impecable traje negro, camisa blanca y corbata a rayas, leyó en el teleprompter el guión que se preparó meticulosamente para hacer ver a los mexicanos que la culpa del gasolinazo no es del Gobierno, sino del exterior.

El precio del petróleo aumentó y por consecuencia, la gasolina también.

Si en el mundo los combustibles incrementaron sus precios y algunos países han tenido que ajustar sus propias finanzas, entonces México no se debe quedar atrás.

Y si no se hubiera liberado el precio de las gasolinas, entonces las consecuencias serían más dolorosas para los mexicanos, decía el mandatario.

En entrevista con un prestigiado conductor de noticiario, el Secretario de Hacienda, Antonio Meade Kuribreña explicó cuáles son esas consecuencias nefastas que se busca evitar.

Dijo que si se mantienen los precios de las gasolinas se tendrían que desaparecer varias secretarías, despedir a miles de empleados federales y eliminar muchos programas que llegan a las personas más necesitadas.

La realidad es que México compra al exterior el 60% de la gasolina que consume.

Siendo país productor de hidrocarburos, los vende muy barato a los países que los refinan y los compra muy caros convertidos en carburantes.

La pregunta más pendeja que puedo imaginarme en este momento es la siguiente: ¿Y por qué no se invierte en construir refinerías para producir gasolina aquí mismo en lugar de comprarla en el extranjero?

No soy economista, pero si tengo un huerto de naranjas no voy a enviárselas al vecino para que me produzca
jugo… ¡Yo mismo las exprimo!

Por supuesto que el vecino me va a cobrar por hacer la chamba y yo tendré que pagarle sin tener necesidad alguna de hacerlo.

La respuesta de los almidonados burócratas que están a cargo de manejar el país puede ser: «Pos es que no hay dinero para construir refinerías».

Yo, Pegaso, les diré dónde hay dinero:
1.- Cada uno de los 500 diputados federales y 128 senadores tiene un ejército de asesores, secretarias, choferes y maleteros. Cada uno de ellos gana un sueldo estratosférico. Si alguno de los legisladores responde que los asesores son necesarios porque ellos no cuentan con los conocimientos necesarios para cumplir con su chamba, entonces ¡que renuncien y les dejen su lugar a los asesores! Así nos ahorraremos una buena lana. Por cierto, el aguinaldo de casi medio millón de pesos que recibieron cada uno de ellos es un escupitajo en la cara de los ciudadanos, cuya Navidad fue una de las más grises que se recuerde.

2.- La pingüe burocracia. Compensaciones, bonos, vacaciones pagadas, financiamiento para casas y vehículos, seguridad social. Todo eso representa una fuga enorme de recursos para el país.

3.- Las canonjías del Sindicato. Un buen porcentaje de las utilidades de PEMEX va a dar a las arcas del STPRM. Los recursos son manejados a discreción por una élite que encabeza el Secretario General.

4.- Las pantagruélicas cortes. Tanto los ministros de la Suprema Corte de Justicia, como los miembros del INE, se adjudican sueldos faraónicos, ofensivos y desproporcionados.

5.- La duplicidad de secretarías: En México hay una Secretaría de Desarrollo Social, hay secretarías en cada Estado que hacen lo mismo y hay otras en cada municipio que hacen exactamente la misma cosa, es decir, manejan programas sociales que pretenden hacer llegar a las clases más vulnerables.

Y así se repite con el resto de las secretarías.

Cada una de ellas tiene una obesa burocracia que devengan abultados salarios y prestaciones.
6.- El Ejército. Son Decenas de miles de efectivos que están sin hacer nada todo el tiempo. Parias que no tienen actividad alguna porque México no está en guerra, y además, es un país pacifista. Durante los casi tres años que estuvieron en las calles sustituyendo la labor de los policías locales, se hospedaban en hoteles de lujo, comían a la carta todos los días, recibían uniformes, armas, furnituras, botas y vehículos nuevos para combatir a la delincuencia organizada. Todo eso provocó una escandalosa sangría al erario público y nos dejó en la más completa de las ruinas. Ahora que se retiraron, se supone que nos estamos ahorrando una buena lana, pero por el contrario, sigue el castigo a la población.

Por si eso no basta, súmese toda la billetiza que se va en el tema de la corrupción.

México sangra por todas partes y no será suficiente ponerle unos cuantos curitas para detener la hemorragia.

La irritación social crece, pero se ha armado toda una estrategia para desalentar las protestas. Los saqueos a tiendas, la quema de gasolineras, el bloqueo de carreteras, forman parte de un plan para generar una atmósfera de terror e inducir a que los mexicanos acepten «lo menos peor».

Reproduzco aquí un texto que me envió un amigo lector y que retrata exactamente lo que se vive en estos momentos:

Teoría del pánico, (Se utiliza cuando el Estado necesita legitimar una acción que normalmente vulnera los derechos de los ciudadanos).

1. Se aplica la acción (reformas). 2. El Estado genera el pánico (saqueadores y violencia)

3. Algunos piden la presencia del Estado a través de sus fuerzas para restablecer el orden.

4. El Estado entra con sus fuerzas (incluyendo al ejército)

5. Resultado

a) Se engrandece al Estado como ente «salvador» por restablecer el orden y se genera una aparente paz y tranquilidad desviándose así la atención del origen del problema (las reformas).

b) Se justifica la militarización del país bajo el pretexto de mantener la paz social.

c) Se acaba con las protestas y manifestaciones. Muy escueto pero así funciona esto.

Stanley Cohen lo menciona en su libro «Pánico Moral» Sistema que se aplicó en Europa iniciando en siglo XXI.

Hasta aquí el mensaje.

No dudo ni tantito que seguirán las protestas en contra de los gasolinazos porque veo difícil que el Gobierno dé marcha atrás bajo el pretexto de que no se trata de una medida tomada por ellos, sino que es culpa del mercado exterior de los combustibles.

De todo esto se desprenden dos panoramas posibles: O empeora la situación del país y cae el Gobierno, o la gente apechuga y acepta con resignación su nueva realidad.

El refrán estilo Pegaso dice así: «Abstente de identificar solamente un tercio de extremidades al felino, puesto que conoces a la perfección que dicha especie cuenta con cuatro». (No le busques tres pies al gato, sabiendo que tiene cuatro).

¿Qué opinas?