AL VUELO-Décimas

Por Pegaso

Estaba yo sentado en la mesa de un céntrico restaurant, checando los diferentes chats y redes sociales donde la raza acostumbra compartir los tips acerca de eventos y sucesos, pero que en las últimas semanas como que se han choteado porque se escribe cada mafufada que para qué les cuento.

Decía que estaba saboreando el rico café mañanero cuando llegó mi amigo de muchos años, Hugo Ramos, quien se sentó a platicar unos momentos conmigo.

-Oye, Hugo, te felicito por tu habilidad con las rimas. Qué ingenio aplicas en tus décimas. A mí no me sale ni un pinche verso, y eso que me esfuerzo y me retuerzo…

-Mira, Pegaso. No es tan difícil, sino que es cuestión de práctica.

-Será el sereno, pero a mí no se me da eso de la poesía.

Aparte de tener un amplio bagaje cultural y dominar los sinónimos y antónimos, la tarea de construir versos requiere de gran inspiración y técnica.

En el caso de las décimas, que son estrofas constituidas por 10 versos octosílabos, también conocida como décima espinela o sencillamente espinela, existe una simple fórmula: abbaaccddc.

Esto significa que el primer verso debe rimar con el cuarto y el quinto, el segundo con el tercero, el octavo y el noveno y el sexto con el séptimo y el décimo, más o menos así:

El túmulo de oro vago
cataléptico fakir
se dio el tramonto a dormir
la unción de un Nirvana vago…
Objetívase el aciago
suplicio del pensamiento
y como un remordimiento
pulula el sordo rumor
de algún pulverizador
de músicas de tormento.
(Tertulia lunática de Julio Herrera y Reissig).

Pero mi amigo Hugo Ramos le aplica también una buena dosis de ingenio y picardía, que son una arma política fenomenal, como cuando Peña Nieto dijo que ningún presidente se levanta pensando en cómo joder a México:

Y es que algunos ni lo piensan,
son espontáneos y empíricos,
son naturales, son líricos,
por eso ni se avergüenzan.
Ya ni la burla dispensan.
En fin ¡Qué frase señor!
y no haga caso al rumor
de que el país lo repudia.
-Pa’ pendejo no se estudia…
¡Lo digo por su asesor!

La décima es también idónea para componer calaveras de Día de Muertos, como lo demuestra aquí:

¿Quién estará más difunto?
Rodolfo o Egidio Torre.
Hoy que el tiempo pasa y corre
a Tamaulipas pregunto.
A seis años del asunto
no me importa quién difiere,
o si mi pregunta hiera.
No hay que ser gran detective,
Rodolfo Torre es quien vive
y Egidio “por vivo” muere.

Hugo, bohemio de afición, como dice el compositor Gerardo Reyes, es trovador empedernido y pelea con su guitarra para extraerle sentimientos.

Recuerdo, hace ya algunas décadas que su padre, Don Ubaldo Ramos Barrera, a la sazón empleado de la Oficina Fiscal del Estado, editaba una pequeña revistita llamada Multicosas.

En ella solía publicar sus bellas rimas en forma de décimas, y se daba unos buenos agarrones con Ramón E. Cantú, otro poeta irredento, al estilo de Pedro Infante y Jorge Negrete en Dos Tipos de Cuidado (Película campirana estrenada el 5 de noviembre de 1952, dirigida por Ismael Rodríguez Ruelas, música de Manuel Esperón).

También eran épicos los intercambios epistolares con el periodista Víctor Zavala Rangel, editor de Dardo Político.

Hugo siguió la tradición de Don Ubaldo, no sólo por la verseada y la bohemia, sino porque siguió editando la revista Multicosas, que después convirtió en periódico.

Por cierto, ayer lo volví a ver entre un mar de gente que festejaba el cumpleaños de mi padrino Don Mario López.

Y ahí le compuso la siguiente décima:

Por esa gran amistad
que nos une, amigo Mario.
Por dar vuelta al calendario
con un año más de edad.
Por ser líder de verdad,
paladín de realidades,
sin poses ni vanidades
y siempre estar a la altura.
Por que eres genio y figura
¡Vayan mil felicidades!

Nos quedamos con el refrán estilo Pegaso que dice así: “La totalidad de las personas poseen cierta dosis de intérprete musical, compositor de poemas y demente”. (De músico, poeta y loco, todos tenemos un poco).

¿Qué opinas?