Violencia en México: El reto por superar

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La colaboración anterior, hablaba de que la corrupción y la impunidad son dos de los grandes retos por superar en México. Pero no son los únicos. Otro de los graves problemas que se debe mitigar es la violencia que al día de hoy impacta a la sociedad toda. Es tan grave este flagelo que a su vez se multiplica en otros problemas que vive nuestro país. Le doy un dato. Tan sólo en el mes de mayo de 2017 se rompió el “récord” de homicidios dolosos en México desde que el gobierno federal inició el registro de ese tipo de delitos en 1997. Una cifra sin duda nada halagüeña y muy preocupante.

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en ese mes, en mayo, se abrieron 2,186 carpetas de investigación por el delito de homicidio doloso, lo que representa la cifra más alta desde el mes de mayo de 2011, durante el Gobierno del Presidente, Felipe Calderón.

El otro dato que preocupa es que este 2017 se perfila como el año más violento del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, hasta ahora, pues en lo que va de este año se han iniciado 9 mil 916 averiguaciones previas por homicidio doloso, lo que rompe el récord en el mismo periodo de 2011 y representa un alza del 24 por ciento con respecto al año 2016. La cifra por cierto aumentó mucho en entidades donde el fenómeno no representaba una situación de alarma, como en aquellas que ya sufrían por este delito.

Los estados con las tasas de homicidios más altas en el país son Colima, Guerrero, Baja California Sur, Baja California y Sinaloa. Mientras la tasa nacional promedio de asesinatos es de 8.03 casos por cada cien mil habitantes, en los estados enlistados se supera hasta por casi 20 puntos. Asimismo, el índice de secuestros también se incrementó poco más de veinte por ciento en 2016 y el Observatorio Ciudadano prevé que para finales de este 2017, este delito podría llegar a 20 homicidios por cada 100 mil habitantes.

En estos datos se aprecia un incremento del 20.78 por ciento en el índice de homicidio doloso; 4.62 por ciento en el de secuestro del fuero común; 1.14 por ciento en extorsión; 2.53 por ciento en robo con violencia y un 1.27 por ciento se incrementó el robo de vehículos. Un panorama nada halagüeño por cierto.

El director del Observatorio, Francisco Rivas, aseguró que la evidencia recabada en este estudio apunta a que en 2016 la estrategia de seguridad no logró los resultados esperados pues se carece de evidencia “que muestre que disminuyeron los homicidios en los 50 municipios seleccionados por el gobierno federal” para ser atendidos de manera prioritaria. El 2016, pues, fue el año con más víctimas de homicidio desde 2011 y el tercer año con más casos desde 1997. El incremento de este índice se mostró en las estadísticas de 23 entidades federativas.

Y de seguirse incrementando el fenómeno, para este 2017 podríamos terminar con niveles de violencia equivalentes o superiores al peor año de la historia de México, pues al finalizar la estadística podría hablar de hasta 20 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, lo que debe ser un dato revelador y preocupante para las autoridades de seguridad pública federales, porque de acuerdo con cifras oficiales, siete de cada diez homicidios son ejecutados por arma de fuego. Y como ejemplo, Baja California Sur registró la mayor incidencia de homicidios a nivel nacional, durante los primeros cinco meses del presente año, y la menor tasa correspondió a Yucatán.

Asimismo, la cifra de personas asesinadas por armas de fuego fue de 6,519 durante el periodo enero-mayo de 2017, mientras que en el mismo periodo pero de 2015 murieron 3,777, un incremento del 73%.

Para los especialistas en la materia, lo preocupante es que los homicidios se están presentando de una forma más generalizada y extendida. Mientras que en el pasado los asesinatos se concentraban en estados y municipios muy focalizados, como el caso de Ciudad Juárez, en Chihuahua, en donde alguna vez fue calificada como la “capital mundial del asesinato”, hoy en día son varias las entidades en condiciones similares, lo cual dificulta la capacidad de acción de las autoridades.

La violencia en México no solo es producto del crimen organizado y la guerra contra las drogas, sino que es una condición social con múltiples factores y actores directos e indirectos. Así deberá de ser entendida por los encargados de elaborar las políticas públicas y leyes para prevenirla, erradicarla y sancionar a quienes la ejercen.

Si queremos, pues, hacer de México un país mejor, más productivo, que avance en el desarrollo, con más oportunidades, la autoridad debe aplicarse en mitigar o abatir los grandes niveles de violencia, fomentando valores en casa y en escuela y generar medidas y políticas públicas que permitan que los indicadores en el homicidio, en el secuestro y en la extorsión, vayan a la baja.

Dentro de todo este escenario, Tamaulipas no aparece en las mediciones, se mueve a la baja en este tipo de indicadores de violencia, lo que de ninguna manera significa que los delitos no existan, pero sí permite observar que el trabajo que están realizando las autoridades empieza a impactar en las cifras que se dan.

Guerrero, de acuerdo con el Índice de Paz México 2017, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz, es el estado que recibe la peor evaluación en homicidios, delitos con violencia y presos sin condena y actualmente cuenta con una tasa de homicidio de 62 muertes por cada 100,000 habitantes.

Colima tampoco tiene mucho por presumir, pues tuvo el mayor deterioro respecto al año pasado ya que su calificación general retrocedió casi 50%. Triplicó su tasa de homicidio y duplicó sus indicadores de delitos con violencia y crímenes de delincuencia organizada. Y los tres estados que le siguen son Sinaloa, Baja California y Baja California Sur.

¿Y cuáles son los estados menos violentos, de acuerdo al mismo estudios del Instituto para la Economía y la Paz? Yucatán, Nayarit, Tlaxcala, Hidalgo y Coahuila.

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