¿POR QUIEN QUIERES QUE VOTE?

0
104

        Se esperan sin duda las elecciones menos concurridas en la historia de la patria, aunque ya sabemos que en el resultado final, los números serán acordes a las fotografías hechas de antemano, esas que muchos gustan en llamar estudios de mercado.

La injerencia extranjera está garantizada desde que, desde allá, se lanzan consignas, se hace prospectiva, se induce en el ánimo y desde luego se construyen verjas.

Para pocos ciudadanos pasa desapercibido el desánimo, un pueblo con miedo difícilmente sale a votar, una población sin empleo sin lugar a dudas no piensa en el futuro, un ciudadano con hambre sólo piensa en mitigarla, un ente lastimado por  las injusticias no busca en las urnas la solución, una familia víctima del secuestro no promueve el voto.

Y si a eso le agregamos la posición de los institutos políticos para poner en la palestra a los menos reconocidos, a los más cuestionados, a los más conocidos por sus malas artes, a los más ambiciosos y a los menos comprometidos.

Pues entonces del mismo tamaño será la respuesta.

No se necesita ser muy inteligente para poder vislumbrar la respuesta ciudadana, pero si muy observador para anticipar desde hoy, que la mano que mece la cuna no está de este lado de la línea divisoria.

No son los intereses del país los que están en juego, sino las muy jugosas relaciones internacionales.

El trabajo de los operadores políticos resulta infructuoso cuando desde las cúpulas se niegan a recapacitar, poco podrán hacer ellos cuando son otros operadores, los cibernéticos, los que se despacharán con la cuchara grande al hacer los conteos necesarios para validar triunfos inexistentes.

Los más ladinos se defenderán un poco, los ingenuos sucumbirán sin darse cuenta siquiera, de que el sueño que les ofrecieron venía de China.

Mal soportado, mal empacado, con piezas faltantes y sin posibilidad de recuperación.

En las pláticas internas, las de las familias de todos los niveles sociales, la conclusión es la misma, no hay intención de participar cuando no se ve compromiso real de las autoridades anteriormente elegidas.

Para que votar si siempre es lo mismo.

Y así seguirán tirando lodo de aquí para allá y de allá para acá, porque es fácil presumir un cambio, pero qué difícil es ejecutarlo.

Para vencer hay que convencer, pero no se ve por ningún lado el interés para lograrlo, antes al contrario, se percibe un desprecio por el voto que anticipa una baja afluencia en el día de la elección.

Ayer platiqué con un amigo, le pregunte su intención y me  contestó de inmediato; ¿POR QUIEN QUIERES QUE VOTE?

 

¿Qué opinas?