Palabras ultrajadas

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Hay una oración para pedir el don de las lágrimas: Hugo Gutiérrez Vega.
 
Palabras ultrajadas
En medio del ruido de palabras maltratadas, machacadas por el peso de la repetición incesante y la mentira de campañas, propagandas y discursos; en medio de los excesos verbales del consumo y las torcidas vanidades del poder. Francisco Torres.
 
La farsa (fragmento)
Vengan a ver la farsa, el decorado roto, la peluca mal puesta, palabras de cartón y pantomima. Los vivos han perdido la memoria y los muertos no tienen donde caerse muertos.
Los periódicos piden una buen anoticia qué llevarse a la boca. El poeta no encuentra las palabras que quiere para decir verdad, reparación justicia, porque son malos tiempos, porque los tribunales se han sentado a cenar en la mesa del rico.
Observen le tinglado de la nueva farsa, la toga sucia y el culpable limpio: Luis García Montero.
Voy contándoles mis cuentos
Por montañas y praderas,
A mí me echaste pafuera
Y el otro te dio padentro.
 
Refranero
Al pobre lo levanta el hambre y al rico las ganas de cagar: Mario Chávez.
Culito que ha de ser tuyo, solito viene y se ensarta: Marcial Maciel.
No es lo largo ni lo grueso, sino lo que dura tieso: Enrique Glostora Peña.
Deja que el llanto me pegue
Porque en mi jardín no hay flores,
Nomás te dieron un llegue
Pero eran cien llegadotes.
 
¿Porqué algunos se llaman Patricio y nadie se llama plebeyo?
No se deje coger por al depre y la mela (depresión y melancolía), lea El Guajo.
Seguimos con las esdrújulas:
Me desprecias por decrépito
Y se te enfurece el clítoris,
Por tu proceder tan crítico
Te derrumbas con estrépito
 
Se dice que la sonrisa es una fuente de salud.

 Un arquitecto, un artista y un científico discutían
 sobre las esposas y las amantes. El arquitecto decía que disfrutaba estando con su esposa, construyendo una base sólida para una relación duradera.
 El artista decía que prefería estar con su amante, por la pasión y misterio que encontraba en ello.
 Finalmente, habló el científico:
 – Yo me quedo con las dos.
 – ¿Con las dos? -preguntaron el arquitecto y el artista.
 – Sí -replicó este-. Teniendo esposa y amante, cada una
 supondrá que estás con la otra y así se puede uno ir al laboratorio a trabajar.
Gur bay

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