Lunas de Octubre

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DE CULTURA Y MÁS…
Por Alejandro Capistrán

Capítulo IV

El fétido hedor del cuarto de interrogatorios no pasaba desapercibido para Hugh, sin embargo, aquél peculiar detective se sentía como pez en el agua, pregunta tras pregunta, sin permitir si quiera que Logan pronunciase palabra alguna…

-Vamos, amigo, puede confiar en mí, ambos sabemos que no hay drama en su mísera existencia… Usted es quien ha provocado todo desde un principio, ya basta de negarselo a usted mismo -.

Bening disfrutaba cada minuto de su trabajo torturando y encarando a las personas para humillarlas al grado de hacer que todo el mundo lo despreciara…

-Tú no sabes absolutamente nada, “Sherlock” y yo no soy tu amigo- increpó, Logan, recargado en su silla y con semblante abatido y la mirada perdida en un punto fijo de la pared…

¿Qué era lo que le hacía creer a Michael que Hugh Logan era el causante de toda la desdicha que ha vivido hasta ahora?

– Anda, toma un tabaco – le acercó la cajetilla- vayámonos 10 años atrás al momento de la tragedia… Escuchas un grito antes de llegar a tu casa, corres, llegas y lo primero que ves al entrar, es el cadáver de tu esposa en el piso sobre un enorme charco de sangre… Tu hija, Safie, por un lado, empuñando un cuchillo grande que realmente no podía sostener – parecía que quería llegar a un punto- y en la otra mano sostenía su tierna muñeca… ¿De verdad no notas algo sospechoso?-

– No lo creo, yo no soy el detective aquí-

– Bueno, pero sí eres reportero, así que tú dime- sarcasmo.

Se ,miraron fijamente a los ojos el uno al otro…

– Logan, para cuando la policía llegó, te encontraron a ti recostado con Elizabeth sobre la sangre derramada y a tu hija corriendo histérica y asustada por la calle con el rostro completamente ensangrentado y huyendo solamente de una cosa, no quería ser asesinada… ¿Qué fue lo que pasó realmente, Logan? Para todos, tú fuiste y siempre has sido el principal sospechoso de lo ocurrido y ahora también eres sospechoso de la muerte de Zimmerman y la desaparición de Safie-.

– ¡Basta! No sabes lo que estás diciendo-. dijo alzando la voz y golpeando la meza aunque estuviera esposado… Dejó caer el tabaco…

– Yo tenía una familia… Y realmente la amaba-… Una lágrima había nacido en su mirada…

Pero Michael no se tentaba el corazón.

– No te creo absolutamente nada y ¿sabes por qué? Porque precisamente hoy encontramos una prueba en la escena del crimen, la muñeca que tenía tu hija hace 10 años, estaba cerca del cuerpo de Carl Zimmerman, justamente por la ventana donde creíste ver a tu hija, Safie-.

– ¿Y eso qué prueba, idiota?-

– Prueba que hay una conexión contigo, infeliz, ya que esa muñeca la conservó Zimmerman todos estos años, hasta que tú lo descubriste y quisiste quitársela porque él había descubierto al verdadero asesino de Elizabeth-. Especulaba.

– Y la muñeca ¿cómo puede ser prueba irrefutable de que soy un asesino?- Logan no creía ni una palabra…

– Aguarda un momento-. Michael Bening salió de la sala y regresó de inmediato con la muñeca.

– Aquí está tu prueba, desgraciado-. Bening le quitó la cabeza a la muñeca y sacó un enorme cuchillo con sangre coagulada, sí, era el arma homicida de ambos crímenes.

– ¡Este cuchillo solamente tiene tus huellas, sólo tus huellas y de nadie más y no solamente mataste a Elizabeth con él sino también a Zimmerman-. Cierto coraje se figuraba en las palabras del detective.

Absorto y totalmente sorprendido, Hugh no sabía qué responder ahora…
– No hablaré sin mi abogado-…

¿Qué opinas?