Les quedo grande…

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Pocos hombres en este país alcanzan categoría de semidioses, a los más se les ve como hombres valerosos, con medallas que presumir en algunos ámbitos.

Solo una pequeña parte de nuestros héroes  casi merece un nicho de parte nuestra, Zapata es uno de ellos, para nombrar a uno de los nuestros, de los que nacieron en este terruño tamaulipeco, esta el general Alberto Carrera Torres, pero el más grande que ha parido esta patria es uno, y se llama Benito Juárez García.

Es el claro ejemplo de superación, hablaba zapoteco y fue pastor de ovejas, hasta los 12 años aprendió a leer y escribir el español, se gradúo de abogado, ocupó todos los cargos en la administración pública, desde regidor, diputado local, hasta presidente de la Corte, del Congreso, y del poder Ejecutivo, presidente de la República pues.

Que se le honre por todas las autoridades no es gratuito, al contrario, es una acción que merece alguien a quien algunos historiadores (que no son capaces de escribir lo que hoy ocurre pero si de reinventar el pasado) no han podido destrozar como lo han hecho con casi todos.

De Don Benito los políticos de hoy, de todos los colores, deben aprender muchas cosas, las más de las veces, y por lo menos, a gobernar, a saber cuales son las prioridades de un político con su pueblo, pero sobre todo, a no robarse un peso y a respetar a los individuos porque de ahí nace la paz.

Además de un gobierno pulcro, con rumbo, y que fue la base de la República que hoy vivimos, Don Benito le heredo a este país tan buenas ideas (de esas que se carecen por estos tiempos) que todavía se requiere retomarlas, porque, aun cuando se construyeron antes del 18 de julio de 1872 (fecha de su muerte) parecen estar escritas para resolver los problemas de hoy, eso señoras y señores, se llama ser un líder y estadista, ver el futuro, no como los gobiernos de hoy que mueren a los seis años… cuando mucho.

Célebre su pensamiento, “Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”, ándele, esa paz que buscamos por todas las vías pero cada quien por su lado y sin orden, sin respetar los ámbitos de gobierno, sin jugar el papel de sociedad, o sin que los gobiernos sean capaces de fortalecer las instituciones y los pueblos de participar en sus espacios.

Pero esa solo es su idea más conocida, hay muchas otras que aterrizándolas nos podrían hacer un mundo mejor.

“El gobierno tiene el sagrado deber de dirigirse a la Nación, y hacer escuchar en ella la voz de sus más caros derechos e intereses”.

“Mi deber es hacer cumplir la ley no sólo con medidas del resorte de la autoridad, sino con el ejemplo para atentar a los que con un escrúpulo infundado se retraían de usar el beneficio que les concedía la ley”.

“Como hijo del pueblo nunca podría olvidar que mi único fin debe ser siempre su mayor prosperidad”.

“Libre, y para mi sagrado, es el derecho de pensar. La educación es fundamental para la felicidad social; es el principio en el que descansan la libertad y el engrandecimiento de los pueblos”.

“Bajo el sistema federativo, los funcionarios públicos no pueden disponer de las rentas sin responsabilidad”.

“No se puede gobernar a base de impulsos de una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No se pueden improvisar fortunas, ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al trabajo, disponiéndose a vivir en la honrada medianía que proporciona la retribución que la ley les señala”.

“Los hombres no son nada, los principios lo son todo”.

Esas son solo algunas de las ideas más importantes que heredo a los mexicanos Don Benito, algo que deben empezar a leer muchos políticos, que deben empezar a aplicar la gran mayoría de los gobernantes si quieren inmortalizarse en la historia.

Lo triste es que la clase gobernante de este país, los que se visten de azul, los que presumen el tricolor, los verdes, los rojos  y de todos los colores, andan en la misma tonada, parece que van en sentido contrario a lo que nos enseñó el también conocido como Benemérito de las Américas.

Peor el asunto si la gente, el pueblo, no se asume en su papel y piensa en que puede cambiar la situación si hacen mejor las cosas, es decir, Don Benito es algo que le queda grande a los políticos, pero todavía le esta quedando más grande a este pueblo que no ve su ejemplo, que no observa que el ser pobre no es una invalidez ni un freno para ser alguien, basta con tener ideas, trabajar con honradez, y predicar con el ejemplo para tener mejores oportunidades y ganarnos la paz con una sociedad más sana.

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