LA PREPOTENCIA ADUANERA

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Con tristeza comprobamos que los tiempo aquellos de la extorsión continua en las garitas aduanales ha vuelto a enseñorearse en toda la franja fronteriza, ante la impotencia de los ciudadanos comunes que, por costumbre o desconocimiento, infringen la ley sin siquiera saberlo.

Si bien el desconocimiento de la ley no te exime de la responsabilidad de cumplirla, si resulta absurdo que cualquier residente fronterizo sea despojado de su computadora portátil, ya que la ley, seguida al pie de la letra, no permite que se cruce con ese artículo personal que hoy ya forma parte de las necesidades indispensables.

Y si a eso le aunamos la actitud de perdonavidas que asumen los policías fiscales, esperando migajas por el encuentro fortuito de mercancías fuera de los límites permitidos, demostrando con creces que la necesidad de plata negra es mucha y la educación es poca.

Hace meses fueron exhibidos cuando vendían el producto de sus decomisos de comida para perros, pero no hubo autoridad capaz de frenar su ambición, pues siguen extorsionando al pueblo y decomisando lo que necesitan en sus casas.

O lo que les gusta, pues si usted practica algún deporte y vive en la frontera, no puede pasar al lado americano a practicarlo, pues al regreso si le toca semáforo rojo, no habrá poder humano que le impida que ellos, los policías fiscales, se queden con su bicicleta, sus palos de golf o su kayak.

Mediando desde luego la posibilidad de que mediante un arreglo económico y discreto sea usted perdonado por no respetar la franquicia para residentes fronterizos.

Ojalá se ponga un alto a los excesos de funcionarios que solapan la corrupción y que tienen nombre y apellido, como el Subadministrador de Operación Aduanera en Matamoros, Juan José Vega, quien lejos de poner orden, pareciera ser que disfruta la prepotencia de sus esbirros y además la incita.

Ahí en la mesa está el tema para que nuestros Diputados Federales cumplan con su misión, (ojo no puse sumisión) y demuestren que están del lado del pueblo que los llevó a la máxima tribuna de la nación.

La oportunidad la tienen Carlos García y Ramón Sampayo para demostrar que para poner orden en los abusos de los policías fiscales, se necesita criterio y menos ambición por parte de quienes deberían estar al servicio de la población ofendida.

Grato seria que ellos, los representantes del pueblo asolado por una franquicia absurda, se prestaran a cuando menos elevar la protesta ante el administrador de la Aduana de Matamoros, Andrés Ruiz Manrriquez, quien debe de estar al tanto de LA PREPOTENCIA ADUANERA.

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