Gobiernos de Coalición

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Visión Política

Por Ramiro Ramos Salinas
Para la mayor parte de los estudiosos del sistema de partidos, la elección presidencial del próximo año y la de la totalidad del Congreso de la Unión, de 9 gubernaturas, 1,596 presidenciales municipales y 28 Congresos Locales, arrojará resultados divididos; sin una mayoría absoluta, de ninguno de los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión y en las legislaturas locales creando las condiciones para establecer gobiernos de coalición. Es decir, un gobierno en dónde el ejecutivo acuerde con las fracciones parlamentarias un programa de gobierno común y se abran espacios en el gabinete legal y ampliado para perfiles de funcionarios de distintas ideologías, pero con un acuerdo de metas mínimas comunes

Desde hace 20 años hemos vivido en nuestro país escenarios políticos con Congresos divididos. Desde 1997, la legislatura federal 57 experimento esta división del poder, dando como resultado reformas acordadas con los legisladores o empujadas por ellos mismos y con el consenso del ejecutivo en materia educativa, electoral y financiera.

Esta primera experiencia de gobiernos compartidos también permitió que naciera la primera presidencia de un Congreso, presidida por un legislador de distinto partido al del ejecutivo federal, además dio inicio al proceso de rotación de las mesa directivas en las cámaras que permitió la distribución de responsabilidades parlamentarias, de acuerdo al peso político de cada partido en las áreas de administración y control de los órganos de dirección legislativa.

Esta primera experiencia, dio paso a legislaturas que aunque no han sido necesariamente con la misma conformación de división política si han continuado las prácticas sanas de tomar acuerdos para la rotación de mesas directivas por periodos, por partidos políticos, práctica que ha dado espacio para la exposición pública de figuras de todos los institutos políticos y lo más importante, ha enriquecido el debate y permitido mayores consensos legislativos, como las aprobaciones de las reformas estructurales.

Estas reformas aprobadas entre 2012 y 2016, son la expresión máxima de los acuerdos políticos legislativos que le están dando un rumbo de certidumbre al país.

El sistema educativo está trabajando sin suspensiones, con evaluación y con mejoras de contenidos educativos el sistema laboral, sin ninguna huelga, con un incremento al salario y con la creación record de empleos en el país, el sistema de telecomunicaciones radiodifusión, con tarifas más baratas y con un escenario de competitividad y de apertura a nuevas inversiones, el sistema financiero con un cierre de la brecha entre la tasa activa y la pasiva, con un nuevo mercado de valores y con tasas de interés estables.

El sistema de competencia económica, con una mayor desregulación e incentivos en favor de la competitividad, el sistema de energía con reglas claras de inversión nacional y extranjera, una apertura en los precios de los hidrocarburos y un crecimiento en inversión de energías limpias, el sistema hacendario que por fin despretrolizó la economía, aumentado la recaudación fiscal sin crear nuevos impuestos y sin aumentar las tasas de las ya existentes.

El sistema de justicia, con la nueva Ley de Amparo, que está corrigiendo los abusos del poder público y modernizando las instituciones jurídicas, junto con el nuevo sistema de justicia penal acusatorio.

La reforma político electoral, que ha dado certidumbre tanto a los procesos electorales como a los resultados de los mismos, con órganos de decisión plural y confiable y con mayores oportunidades de participación con la creación de las candidaturas ciudadanas.

La Reforma de transparencia, que es la que abarca de manera trasversal a todas las demás reformas y que crea las condiciones para la evaluación y rendición de cuentas, instrumentados por los sistemas federales y estatales anti-corrupción y por los derechos ciudadanos de acceso pleno a la información pública.

Todas estas transformaciones no hubieran sido posibles sin un Congreso vigoroso y una voluntad transformadora del poder ejecutivo. Por todos estos hechos es importante seguir fortaleciendo los poderes legislativos en nuestro país.

Los gobiernos de coalición han funcionado en Europa haciendo agendas comunes, agendas ciudadanas con temas que se vinculen a la problemática social y que muchas veces rebasan los intereses de los partidos políticos. Todo se ha gestado en las cámaras y de ahí surgen políticas públicas renovadoras.

Ahora que se está hablando con la creación de un frente de 3 partidos políticos de hacer un gobierno de coalición, es importante resaltar los requisitos de que esto se lleve a la práctica sin engaños. Por ejemplo el PAN y PRD han formado ya en varios estados de la Republica coalición con una plataforma común que registran en el órgano electoral respectivo.

Pero una vez que se convirtieron en gobierno se olvidaron de ese documento ya que ni formaron un gobierno de coalición ni mucho menos en el Congreso del Estado se llevó una agenda de transformación de las instituciones del estado. No hubo una política pública de vanguardia que realmente fuera del interés ciudadano y solo se llegó a la práctica simple de repartición de puestos sin perfiles ni propuestas solo con el fin de calmar los ánimos de los líderes que impulsaron estos frentes electorales. Los ejemplos de Sinaloa, Oaxaca y Baja California Norte donde se unió PAN-PRD en coalición retratan perfectamente esta realidad.

Ahora de nueva cuenta están formando “un frente amplio PAN,PRD y MC” y dicen que es para formar un gobierno de coalición, hay que aclararles a estos líderes políticos que un gobierno de coalición se gesta primordialmente en los Congresos, cuando pasado un proceso electoral, los partidos están representados proporcionalmente en las cámaras y quienes pierden la elección, en lugar de buscar bloquear al nuevo gobierno, construyen una plataforma legislativa compartida que daría viabilidad a un gobierno de coalición.

Para instrumentar gobiernos de coalición existen requisitos mínimos para su instrumentación tales como: Elaborar una plataforma común, firma de los legisladores que tomen el compromiso de la agenda legislativa en lo general para su cumplimiento ante la opinión pública y las organizaciones de la sociedad civil, y el compromiso de instrumentar estructuras de gobierno eficaces con las que puedas evaluar con indicadores el desempeño de las políticas públicas.

Por todas estas reflexiones es importante que la propuesta de frentes amplios opositores o los gobiernos de coalición no se conviertan en meros instrumentos de propaganda electoral solo con la finalidad de ganar adeptos para las próximas elecciones olvidando el verdadero compromiso de los partidos políticos antes la sociedad que es el de hacer buenos gobiernos que sean eficaces y sirvan al ciudadano.
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