Al Vuelo-Marucheros

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Por Pegaso

Andaba yo volando allá, por el rumbo de la colonia Benito Juárez, viendo cómo se desenvuelven los habitantes de ese sector, tan apacible en tiempos pasados pero ahora zarandeado por el estigma de la violencia.

Y es que en algún medio de comunicación leí un nuevo término, un neologismo, para que se escuche más académico, y quise cerciorarme por mí mismo de qué se trataba.

Maruchero.

No creo que esté incluida ya en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero por lo que alcanzo a comprender, se refiere a aquellos jóvenes halconzuelos que se encuentran comisionados en un punto para vigilar el paso de la policía y el ejército.

Estos pillastres, que no pasan de los quince o dieciocho años, de repente sienten que la tripa más grande se quiere comer a la más pequeña y para evitarlo, se introducen a un Oxxo o Seven Eleven, toman una sopa Maruchan, le agregan agua caliente de la que se usa para preparar los cafés y ¡voilá! ya tienen una nutritiva y deliciosa comida, completamente gratis.

Allá, por el rumbo de la Juárez es donde más se ve, pero los hay en prácticamente todas las tiendas de conveniencia.

Esta plaga representa una fuerte merma para las mencionadas franquicias, porque además de la sopa Maruchan, agarran su chesco y sus papas fritas para matar el hambre.

Con el paso de los años los marucheros se han acostumbrado al sabor delicatessen de éste popular alimento.

Sin embargo, hay quienes advierten de los peligros que implica su consumo frecuente.

“Las sopas instantáneas son lo peor que se puede comer, ya que contienen sólo química: Aditivos, colorantes, saborizantes, mucha sal y un elemento que es un verdadero veneno: El glutamato monosódico”,-se dice en una página de Internet.

¿Y qué demonios es el glutamato monosódico? Se trata de una sustancia que se agrega a los alimentos industrializados para darles más sabor. Se asocia con la aparición de algunos tipos de cáncer, como el de colon y el de estómago.

¿Y por qué es tan popular entre punteros y halcones?

En primer lugar, porque es gratis. En segundo por la facilidad para prepararlo. Y en tercero, porque viene en varios deliciosos sabores, como el de camarón, el de pollo y el de carne de res estilo teriyaki. ¡Yummmi!

Y mientras los marucheros se lamen los bigotes, le ruñen al vasito de unicel para consumir hasta la última gota de líquido y siguen con sus actividades habituales, soportando en la sesera temperaturas de hasta 40 grados centígrados, sus jefes andan en la dolche vita, en lujosos vehículos con aire acondicionado.

No se paran en los oxxos para comerse una Maruchan, sino que acostumbran repostar en los más lujosos restaurantes de México y el mundo.

Sus papilas gustativas están más acostumbradas a los medallones de cordero con salsa de vino tinto, al foi grass con caviar de beluga y trufas de la Selva Negra, al Chianti y otros vinos exclusivos para acompañar los más deliciosos manjares, que son un bucatto di cardinale.

Los marucheros son estoicos, sufridos y fieles. No se separan de su Oxxo por nada del mundo, puesto que ahí tienen asegurada su sopa Maruchan a cualquier hora del día.

Marucheros hay que aparecen casi todos los días en las redes sociales, con foto y todo.

Se han convertido en una pesadilla para la gente que pasa por los sitios donde se encuentran, fanfarroneando y amenazando a niños, jóvenes y ancianos sin distingo.

Pero eso sí, las chavalas que apenas cumplen los doce o los trece años ya empiezan a flirtear con ellos, atraídas como las mariposas a la lumbre. Como que les gusta el peligro… o la sopa Maruchan.

Por eso mejor nos quedamos con el refrán estilo Pegaso: “Estás constituido de las mismas sustancias que integran lo que ingieres: Alberto Aguilera”. (Eres lo que comes: Juan Gabriel).

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